
La forja de una obra maestra.
En la década de los 80 los cómics, en particular los de la compañía DC, vivieron un época de cambio que redefinió casi todos los conceptos.
Primero nos encontramos con las Crisis en tierra infinitas, ese más que conocido macro acontecimiento que desarrolló borrón y cuenta nueva con varias décadas de historias, en segundo lugar hay que nombrar Batman: The Dark Knight Returns la obra que nos trajo a un caballero oscuro casi anciano que se enfunda de nuevo la capa para volver a salvar su ciudad.
Y en tercer lugar, alcanzando luego la genial mano de Alan Moore, está La broma asesina que nos narra el posible origen del Joker, aunque como nos comenta el mismo nunca está seguro acerca de que le sucedió; luego llegamos hasta la conocida Watchmen, cómic del que dialogaremos hoy.
La idea de Alan Moore y Dave Gibbons (lápices) era desarrollar una historia en la que llevaría a héroes pasados de moda hasta lugares desconocidos para ellos; en principio , por sugerencia de Dick Giordano, iba a utilizar a los personajes de Charlton Cómics que hacía poco DC había comprado aunque desverteron esta idea puesto que poco a poco los estaban introduciendo en la cronología, aunque sin conflicto alguno podemos ver las similitudes entre los personajes de cada obra como es el caso de Rorschach y The Question o Blue Beetle y Halcón Nocturno, aunque este punto lo extenderé después.
SEGUIR LEYENDO ….























































